Bjorgvin by Giraldez Models

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La profecía de las tribus bárbaras del desierto de Kazeeq dictamina que nacerá un campeón de campeones capaz de derrotar a cualquier otro ser viviente que pueda ser una amenaza para la tribu. Con este peso sobre sus hombros nació Bjorgvin. Aprendió a combatir casi desde que pudo tenerse en pie y fue sometido a los más duros desafíos.

Desde los 10, cada vuelta al sol, el día de su cumpleaños, debía luchar en la arena contra un enemigo cada vez más poderoso. A los 15 años se enfrentó a su primer demonio para cerrar el ciclo de entrenamiento y abandonó su hogar y su tribu. Desde entonces viaja por el mundo buscando el enemigo definitivo que selle su destino.

Escala:32mm
Figura incluida sin pintar y sin montar.
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La profecía de las tribus bárbaras del desierto de Kazeeq era vaga, cuando menos, como casi todas las profecías. Al menos es lo que Bjorgvin pensó cuando el hechicero le nombró el heredero del campeón de campeones. Nunca tuvo una infancia como la del resto de niños de la tribu. Aprendió a combatir casi desde que pudo tenerse en pie y fue sometido a los más duros desafíos. Si era el elegido no tenía por qué temer, los superaría, ya que ese era su destino, pero ¿Y si se equivocaban? Sería mejor no comprobarlo, por su propio bien.

A partir de los 10 años empezó el ciclo. Cada vuelta al sol, el día de su cumpleaños, debía luchar en la arena contra un enemigo cada vez más poderoso. Primero fue un chacal, un goblin, dos lobos, un león, un orco y por último su primer demonio a los 15 años. Este último combate a punto estuvo de costarle una parte de su alma y, en cierto modo, la que salió victoriosa fue una persona diferente a la que entró.

Allí acabó su entrenamiento. El futuro campeón de campeones estaba listo para empezar su andadura por el mundo. Ese era su destino: salir en busca del enemigo más temible de todos y no volver hasta traer el trofeo a la tribu. Una vez más, la profecía no era clara al respecto; no hacía mención al tipo de enemigo, ni en tamaño ni en número, así que estaba condenado a vagar por el mundo hasta derrotar en combate a un enemigo digno de las espectativas de su pueblo. Bjorgvin confiaba que, cuando eso ocurriera, tendría una revelación y sabría que era el momento de volver a casa, pero hasta ahora, después de sacar sus armas del cuerpo sin vida de su desafortunado rival, lo único que siente es la necesidad de encontrar otro aun mayor.